23 sept 2010


Y así es, allá vamos.
Lejos de la gran ciudad,
la ciudad gris,
la ciudad aburrida,
la ciudad de rutina,
pero bueno, no hay por qué mal tratarla tanto
es mi ciudad, la nuestra.
Donde vivimos gran parte del año,
pero.. llegan los momentos de viaje,
de despedida, adiós ciudad!
Nos vamos de aquí...
En busca del rencuentro,
en busca de paz,
una paz moderna,
por la festividad.
Allá vamos, 
a la pequeña ciudad,
la de las playas,
la de la juventud,
la de la gente,
la del aire puro
(al menos más que en la gran ciudad)
Monte Hermoso,
¿nos esperas?
te arribamos mañana,
juntos, amistad, amor, de todo un poco.
Espéranos ahí con tu energía,
con tu noche, con tu día,
solo me queda repetirte,
Adiós ciudad gris, te extrañaría 
pero la playa me llama. 

12 sept 2010




Pude haber pasado por un par de amores,
pude haber tenido millones de errores,
pero hoy sé que mi vida esta junto a ti.
Pude haber jugado con un par de personas,
pude haber llorado por un par de ilusiones,
pero eso ya no existe gracias a ti.
Pude haber echo poemas en falso,
pude haber llamado ‘amor’ a un extraño,
pero solo sé que te amo a ti.
Pude haber nombrado personas dementes,
pude haber sido un poco incompetente,
pero el único en mi alma eres tú.
Pude haber llorado por celos inútiles,
pude haberte dicho palabras no ilustres,
pero siempre confié en ti.
Pude haber confundido tantas cosas con amor,
pude haber tratado de ser un poco mejor,
pero solo tú me diste lo que tengo hoy.
Pude haberte dicho un te quiero sincero,
pude haberte contado un recuerdo certero,
pero este ‘te amo’ es mejor.
Pude haber callado verdades tímidas,
pude haber tirado millones de rimas,
pero hoy ya sabes todo lo que eres para mí.
Pude haber empezado como un posible noviazgo,
pude haber tratado de que olvides algún pasado,
pero hoy ya no tengo que intentarlo más.
Pude haberte escrito este poema de frases,
pude haber pensado hoy en extrañarte,
pero solo te digo que siempre te amaré.

M.R.G.

8 sept 2010


Así regresa,
con el paso vacilante de un soldado cansado del combate,
con el maquillaje arruinado y
un sofocante dolor en el pecho,
con los zapatos en la mano
y una fatiga abrumadora.
Tiene en la mente un pensamiento suicida,
el corazón en la mano e
intenta que los acordes de la memoria permanezcan silenciosos.
Ese juego del pasado había acabado,
junto a él, su amante serian felices,
pero su corazón no estaba seguro de nada,
esas noches de amor no llenarían el vacío que hoy sentía en el alma,
ya su vida no tenía armonía,
como un instrumento tocando notas correctas en un tono equivocado.

2 sept 2010



Verónica, ahí estaba ella, dialogando con su mente ¿Quién era aquel personaje que veía al cerrar sus ojos?, Esa figura frívola, esos ojos perturbantes, y esa suave voz adormecedora, ¿Acaso sería el recuerdo borroneado de algún sueño? Pero ese sueño no recordaba haberlo soñado.
   Sus ojos, sus ojos la intimidaban, ¿Quién sos?, gritaba fuerte en la sala, aún no puedo saberlo ¿Será tal vez un hombre que habré visto una vez? Esos que te quedan grabados, caminando por Sarmiento como solía hacerlo a diario. No sabía.
   Exhausta y confundida se recuesta en el sofá aterciopelado azul claro, como esos ojos. Verónica comienza a cantar para distraerse, cierra sus ojos, los abre con una rara sensación en el pecho, y ahí estaba: frente a ella el frívolo muchacho con los ojos fijos en los de ella, sin expresión, sin gesto alguno.
   Dime quién eres, grita ella con un pánico notable en su voz, y sin respuesta alguna ve como la mano del muchacho se acerca a ella acercándole un clavel. ¿Eso es para mi? dijo ella sonrojada con un poco de ironía en sus palabras.
   Y así permanecieron mirándose fijamente a los ojos, por horas, días, meses tal vez. Verónica ya con los ojos resecos los cierra por unos segundos y ya no estaba. ¿Dónde te has ido? grita desesperadamente. Escucha el timbre, se levanta con un temblor en las piernas tal vez de fatiga. Un muchacho frívolo, de ojos azul claro le dice con una tranquilizadora voz ¿Señorita desea comprar alguna joya? A lo que ella le contestó con una leve sonrisa picara en el rostro, entra a mi casa creo que eres el amor de mi vida.