Así regresa,
con el paso vacilante de un soldado cansado del combate,
con el maquillaje arruinado y
un sofocante dolor en el pecho,
con los zapatos en la mano
y una fatiga abrumadora.
Tiene en la mente un pensamiento suicida,
el corazón en la mano e
intenta que los acordes de la memoria permanezcan silenciosos.
Ese juego del pasado había acabado,
junto a él, su amante serian felices,
pero su corazón no estaba seguro de nada,
esas noches de amor no llenarían el vacío que hoy sentía en el alma,
ya su vida no tenía armonía,
como un instrumento tocando notas correctas en un tono equivocado.

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