26 may 2010

Caen lágrimas
   con sabor a traición
lo prohibido intenta incrustarse en mi mente
  al oír su voz, al sentir su piel
    Siento algo que no siento por él
me aturde a gritos mi corazón,
  me pide que confiese esta confusión,
pero la mente lo calma
               Lo calla, lo encierra lo ahoga...
Llueve sangre en esta habitación,
  y me asfixia aquel rincón
que ayer me rogaba no pensar mas..
¡Pero oigo su voz! ¡Que alguien lo calle por favor!
  Vuelvo al estado nulo,
                         enmudecido...
Caigo otra vez, ya no quiero levantarme
mis días marcan un silencio incómodo,
  encendido entre las pieles
hoy... no se que pienso... mañana tal vez,
Pero seguiré aturdida por mi triste corazón,
que lucha sin razón, y no quiere dejar al azar...
el destino de mi amor.

M.R.G.

No hay comentarios:

Publicar un comentario